La música es un no a la flor que jamás hubiera sido
Acto muy íntimo, éste de escuchar música. Imagino la música que a mi me gusta comparándola al rocío, parte del cual humedece y refresca la superficie de los campos y otra parte está destinada a favorecer un inicial proceso de nutrición en el reino vegetal. En la superficie lo hace a la manera de esas gotitas condensadas sobre, por ejemplo, los pétalos enrojecidos por la aterciopelada timidez de una rosa. Así es como recordamos, susurramos, tatareamos, envolvemos cuanto hacemos con esas melodías que nos vienen a la mente de manera imprevista o ligeramente deliberada. Retazos del pasado hechos ahora mismo presentes. Acarrean teimpos tiernos, esos sones de otros hechos tan nuestros. Así mismo intensifica el verde de la hierba, el rocio. Lo mismo que determinadas músicas nos salpican de emociones que se condensan entre los poros de nuestra piel.
Ya hecho uno con la tierra, humedeciéndola, ¿qué hace el rocío? Esponjado el suelo, y antes de que éste se apelmace, disleye el mineral propicio al crecimiento vegetal. En un adentro espacioso (que bien podría ser el nuestro) la música dilata poros del subsuelo del alma absorviendo nutrientes, que son nuestras propias emociones encontradas por el acuerdo de unos instrumentos. Promoviendo, tal acuerdo, el desarrollo musicado de algo indecible en palabras, algo que nos rondaba por dentro y que antes de la escucha yacía despersonalizado, es decir sin su decir propio y apropiado. Apropiándose y expresándose ahora por la música interpretada y escuchada en la parcela de nuestro gusto personal. Haciéndose, tal gusto, con perseverancia alejada de la manía, haciéndose a la escucha. A la escucha de esta o aquella música que por su calidad hace reverdecer el tallo de un instante cuya flor jamás hubiera sido, si tal rocío no hubiera existido.
Y para abonar lo escrito, si apetece, escuchad lo que reconoceréis por 04 audiotrack 04 mp3. Es de un tal Mike Stern (guitarrista) y de Richard Bona (bajista y cantante). Y por buscar el contraste en un segundo plato pinchat en Caravan interpretado por Charles Blenzik, Stern, Brecker, Foster, Lee Chambers, Badrena.Y ya para llegar al meollo podéis (por el mismo motivo, es decir, si os apetece) emocionaros en el mismo PARA ESCUCHAR escuchando"heart of a child" (EL CORAZÓN DE UN NIÑO).







