Sábado 31 de Marzo de 2007

TRES PUNTOS: UN ÚNICO PLANO. ESTABILIDAD.

Bien, algo le faltaba a este Lindero. Palabra, imagen, de las cosas y de lo que de sí dé mi particular imaginación (como cada cual podría decir de sí lo mismo, ya que cada uno tiene su propia imaginación. ¡Hay que atreverse junto a ella!). Palabra e imagen. Pero ambas recogidas en el silencio. ¡Correcto!. Pero un exceso de recogimiento siempre acaba en alguna de las múltiples cárceles en las que el alma de uno puede quedar injustamente atrapada. A menudo, cosa y palabra, agradecen mucho, muchísimo, el sentir de alguna música. Y a menudo le debe ocurrir a la Música que se sienta molesta al notarse invadida por las cosas y las palabras de cualquier género.

Así que en blog a parte, para que ambas vertientes no se molesten, voy a ir colocando aquellas músicas que algo vayan suscintando (que no comunicando) en mí.

En la elección de cada cual queda, según las propias necesidades de cada uno, el que queráis o no escocharlas o combinarlas con lo que os plazca y cuando os plazca.

Esa es la dirección:

http://jonrit.diinoweb.com/files/

(Sale directamente clicando en PARA ESCUCHAR, en la barra lateral)

 

 

 

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Miércoles 28 de Marzo de 2007

OJOS DE PUENTE

Ojos del puente Robledo. Hago que escuchen más allá de su silencio; que escuchen el clic del opturador de la cámara y se reconozcan en la imagen de este espejo fotográfico. Ojos de un peunte que orilla dos términos y que en su ser de fotografía se transforma, como todo ser fotografiado, en puente que une la mirada de la ladera presente con la otra sentida vertiente, la del pasado. Transitan, es claro, sentimientos, recuerdos y vivencias en ambos sentidos; a condición de que no sean dinamitadas con el sutil y silencioso explosivo del olvido las orillas del pasado.



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Sábado 24 de Marzo de 2007

SEGUNDO TIEMPO DE LA PROPUESTA

Parece que a las palabras y a los pensamientos mútuamente prendidos y, sobre todo, entre sí prendados, les ocurre algo propiamente vital. Quiero decir que da la impresión que les acontezca algo muy propio de la vida, a saber: que se reclaman, ambas partes, para gestar, y por encima de todo, desprender -y desprenderse de- un fruto, por humilde que éste sea.

Pasó por la cabeza decir: Lo que a la música le resulta imposible es quedarse quieta en un lugar. Desesperarse con el presente. La propuesta era: ¿Notáis que hay músicas que parecen beber en frescos lugares del pasado, haciéndonos reales, regalos que nunca pudieron haber sido hechos de otra manera, por más que el personal y oculto  deseo de dar y recibir estuviera lejanamente presentes?. Y, ¿Os parece sentir que otros sones están cargados de esperanza, esa que se salta a la torera al apañado, enlatado, forzado, cacareado y ya, aún antes de llegar, tan desgastado futuro (y por tanto tan poco, o nada, creíble)?

Pero a la Música le resulta imposible quedarse quieta en un lugar.

Y este es el fruto totalmente imprevisto en el primer tiempo de esta propuesta: Entre lo ya sido y lo por venir hay músicas capaces de enzarzarse y colarse por las rendijas del presente, tramando junto a él y a través de él vivísimas improvisaciones que toman sus nutrientes ora del pasado, ora del porvenir, pero siempre de la necesidad interior de expresar.

Posted by Joan Martín at 20:42:57 | Permanent Link | Comments (1) |

Domingo 18 de Marzo de 2007

UNA PROPUESTA

Propongo verificar la validez de los siguientes criterios:

  • Hay músicas que parecen decir: Lo que pudo ser y no fue, eso es lo que justamente hago yo, sonando. Son las músicas de tinte melancólico.

  • Hay músicas que parecen clamar: Cuanto y como ahora suena, puede que algún dia sea entre muchos. Se trata de las músicas cromatizadas por la esperanza.

Unas beben del fresco manantial del pasado. Las otras del mineralizado surtidor del porvenir. De ese porvenir que de haberlo, debe yacer agazapado más allà del futuro simple.

Lo que a la música le resulta imposible es quedarse quieta en un lugar. Desesperarse con el presente.

Posted by Joan Martín at 15:29:50 | Permanent Link | Comments (0) |

Viernes 16 de Marzo de 2007

ENSAYANDO (II)

Lo que uno tine por grato, no sólo puede canalizar los deseos que dan renovadamente con lo mismo radiante de calidad; también hincha las velas del pensamiento. Invita, súbitamente, a cuestionar.

En esta ocasión: ¿Qué significa para mí comprender? ¿Comprendo verdaderamente lo que leo? Tengo ante mis ojos esta cita del libro mencionado: El blanco suena como un silencio que de pronto se puede comprender. Es la nada juvenil o, mejor dicho, la nada anterior al comienzo, al nacimiento. Quizá la tierra sonaba así en los tiempos blancos de la era glacial.

Tal vez, respecto a la pregunta, podría afirmar: Comprendo verdaderamente a partir de lo que siento. Comprendo de la anterior cita su atractivo, siento que me atrae. Se trata de unas palabras de un enorme atractivo para mí: la nada anterior al nacimiento, suena como un silencio (el blanco) que de pronto se puede comprender. Silencioso pero no insonoro, silencio que germina en brotes comprensivos; incomprensible, el blanco sonido, en un primer momento, por exceso (según el contexto) no por defecto. Pero si yo no tuviera ya mi sentida simpatía, ahora suscitada por el contenido de estas frases ¿Qué podría entender? No podría comprender, tal vez, más que lo permitido por las leyes de la lógica: Un color no es un sonido; un color de ninguna manera puede ser una nada y además anterior a toda gestación. Sólo podría quedarme con la arrebañada expresión: Las cosas son lo que son o la actualmente más corriente de: es lo que hay, que le vamos a hacer. Comprendo, parece, más mi atracción por lo que el texto dice que lo que el mismo texto dice. Quien verdaderamente entiende es quien tiene, de manera sentida, la experiencia de esas posibilidades del color blanco. Quien verdaderamente entiende lo que dice es Kandinsky y quienes tienen una similar sensibilidad tan amplia como para relacionar (partiendo de alguno de los puntos) en este caso, entendimiento, color y silencio preñado de posibilidades vitalmente sonoras.

Si algún sentido tuviera lo escrito anteriormente, entonces comprender sería algo así como tener cada cual sus propios hilos, los que, con las múltiples ruecas de la propia vida, uno mismo ha ido elaborando. Están ahí, adentro, unos mejor otros peor dispuestos. A unos no les asoma más que los cabos (a otros ni tan siquiera esto). Hay que tirar de algunos hilos, tal vez bastantes, para considerar los embrollos, cada cual los suyos propios. Otros hilos ya son cuerdas pertinentemente tensadas, afinadas, vibran por armónicos con algo de ahi afuera: un libro, una música digna de tal nombre, una pintura, un rostro bello, un carácter hermoso, una sonrisa tal vez inagotable (y que así sea), una expresión en un rostro que aún dice (y que dure); un sol que se acuesta lleno de aliento, el rayo de un cristal que ha sido retado a primera hora de la mañana por aquel mismo sol, sacado del mar por una voltereta más de esta nuestra tierra, por nosotros tan vilipendiada. Todo ello, además, con algunas madejas dispuestas a ser hiladas de manera complementaria, junto a otros, a pesar de, o precisamente por, las disonancias.

Posted by Joan Martín at 22:51:43 | Permanent Link | Comments (0) |

Jueves 15 de Marzo de 2007

ENSAYANDO (I)

Pasa con los buenos libros lo mismo que con la buena música; y, en general, con todo lo que uno tiena por bueno. Abren, interiormente, surcos con un grado de inclinación suficiente como para que el deseo, atizado, se decante y discurra en pos de nuevos encuentros con lo mismo (donde nuevos dan con una amplitud cada vez mayor; y lo mismo es un vértice, radiante de calidad oteando siempre el agudo final).

Así, estos días, he desenpolvado un libro leído hace ya un tiempo. De lo espiritual en el arte, así se llama el texto; y Wassily Kandinsky su autor. Sí, ese, el padre de la pintura abstracta.

Comparo, por extraño que parezca (y a mí mismo me lo parece), este texto a cualquier bella pieza hecha de ganchillo; de esas elaboradas por algunas mujeres del pueblo; vistas y vagamente recordadas por mí. Un mantel de palabras urdidas a base de muy distintos ovillos. A saber: el ovillo de las formas, el de los colores, el de la música, el de los afectos y el de los refinados sentimientos. Y alrededor del tapete, la necesidad interior: nada exterior que estorbe la necesidad de contacto vibrante y adecuado a las necesidades humanas de expresión. Tan acuciantes como son, tales necesidades; aunque a veces ahogadas en la ciénaga asfixiante y aplastante del oscuro silencio; de ahí su anhelo por salir... a la luz por el color; a las formas por su delimitaciones; a los sentimientos por sus palabras; al tiempo acompasado y contradictorio por la música; en las pasiones por la gracia y la desgracia de tenerlas.

Posted by Joan Martín at 11:30:26 | Permanent Link | Comments (0) |

Sábado 10 de Marzo de 2007

ENTRE CAÑO Y DESAGÜE (III)

Hacía ya un buen rato que Luna nuevamente iba extendiendo por el campo sus azuladas telas de gasa ilimitadamente fina. El descendiente rocío, su aliento, le interpretaba de manera creciente su claridad posándose, vivificante, sobre todos los elementos acostados y esparcidos por tierra. Caño, Agua y Desagüe, el pilar todo, recogiéronse en sus habituales sonidos, modulados por los restantes del lugar.

Infinitésimo aún el primer rayo de luz solar y una alondra, única testigo real de lo ocurrido por la noche (según adivino), alzó sobrasaltada el vuelo hasta que en la lejanía llegó a concentrarse, ella y su ausente canto, en una forma de motita negra, musical, recortada en la periferia de la Luna. Regresó como alondra del cielo, se posó sobre el canalito del desagüe y tomándose su tiempo bebió agua. ¿O tomando agua bebió para sus adentros algo de su único y valiosísimo tiempo?

Posted by Joan Martín at 14:46:07 | Permanent Link | Comments (1) |

Miércoles 07 de Marzo de 2007

ENTRE CAÑO Y DESAGÜE (II)

- Está bien. Tiempo, dice Caño, que le gustaría dispensar en lugar de agua. Por ahora me es difícil imaginar desaguando eso que transcurre preucupando, de entre los vivos, a los que se dicen, distinguidamente, humanos.

- Tres secciones tiene el pilar,

si las tres vacías de agua están;

las dos primeras, con Tiempo, voy a llenar,

pero la tercera ¡Quién la alcanzará!

- Caño, ¿Y ahora con adivinanzas? Si a la tercera nada le alcaza ¿Qué desagüe soy yo, si nada desaguo?

- Las dos primeras siempre lo tienen. Tanto menos para la tercera cuanto exclusivamente más para la primera y la segunda. Se estiran las pieles para darle un más largo tiempo al Tiempo; como si alzando estos pequeños muros, y manteniendo igual caudal, el mismo diámetro y a la misma altura el desagüe, mayor cantidad de agua tuviéramos. Se ensiliconan vólumenes de tiempo como si al tirar piedras a este pilar y al ver subir el nivel, creyéramos en mayores honduras de aguas. (¡Que para nada necesitamos tales honduras, nos cuenta un "ahumano" eco repetido por nuestro cercano Teso de la Madera!)

- Bueno, tuviéramosla. Ahora, Caño del Tiempo, me toca tomar a mí el papel puramente antagonista de la Muerte? ¿Tú el protagonista y yo el antagonista? En fin sigue, sigue.

- Las dos primeras secciones lo tienen; pero puede que en una sección, esté nadando sobre un amplio agujero sin fondo. Y puede que en la otra, avaporándose, la piscina del Tiempo, al aire libre (único elemento libre que lo es) o en un suntuoso recinto sin techo. Puede que sea un Tiempo turbio: disfrute, únicamente, en lugar de alegría; con obligaciones, en lugar de responsabilidad. Puede que el agujero sin fondo se llame Culpa Insaciable. Puede que el recinto sin techo se denomine Huída de Ser.

- Pero puede también que haya un dedicarse Tiempo, un Tiempo a inspirar, un Tiempo para desanudar y luego enlazar, un Tiempo para limpiar el fondo embarrado, un Tiempo para repararlo; un Tiempo que desembroce los canales situados entre las secciones. Puede, Caño, que yo, Desagüe, pueda seguir manteniendo, en la tercera sección y, según el juego, a expensas del agua, mi función reguladora, antes que únicamente expirante.

 

Posted by Joan Martín at 23:28:57 | Permanent Link | Comments (0) |

Domingo 04 de Marzo de 2007

ENTRE CAÑO Y DESAGÜE (I)

(En mente, el largo pilar de tres cuerpos del Teso de la Madera; allí, no lejos de alcanzar el río. Una fábula entre cosas; al margen de las más corrientes, entre animales)


Noche del tres de marzo (y aún noche, pero ya en el dia cuatro) de 2007, en algún momento del eclipse lunar. Por consiguiente, alrededor de las doce y, como veremos, muy entrado ya el dia cuatro.

Desde las superficie de las trincas aguas:

- Ahora que nada nos ve, pues nada reflejo (que yo sepa, vaya), podríais, animados como estáis por el eclipse, Caño y Desagüe, iniciar una de vuestras conversaciones; una de estas que a mí, y por consiguiente a los tres compartimientos por los que me explayo, tanto nos agradan escuchar.

-Bien -chorreando y alterando una cierta cadencia, Caño- propón tu el tema.

-De acuerdo -ondulante, casi holgazaneando, Agua-. Imaginad, en este momento de tan bello descanso que la luna nos ofrece gracias al eclipse, imaginad que estáis hartos de dispensarme, tu Caño, y de regularme, tu Desagüe. Si así fuere, ¿Por qué me sustituiríais?

-Vaya -socarrón como siempre Desagüe- eres literal y exactamente una aguafiestas. Anhelaba yo, ya, el retorno de la luna y vienes tu, tu precisamente, con esta propuesta.

-Valor, sí tienes Agüita de mi alma -gutural Caño, en uno de sus lances casi salomónicos, algo abombados en esta ocasión.

-Como sois, conociéndome como me conocéis, sabéis que esto es un juego - sonando con arpegiado percutir en un salto de Agua, del primer compartimiento al segundo del pilar todo.

-Gracias por aclarárnoslo, es que sin Luna estamos algo oscurillos.

-Sí, nos faltan luces- salpicando al unísono Caño y Desagüe, y desternillándose en mil gotitas.

-Es que yo -reponiéndose Desagüe de tanto goteo- sin humor, que es justamente lo que tu propones, Agua; ni río, ni juego ni nada de nada.

-No te preucupes Desagüe ya te lanzaré a modo de los mejores arcos existentes y prescindiendo de aguas intermedias, algún que otro chorrito de vez en cuando.

- ¿Y cómo lo harás?

- Ya me haré entender con el fontanero, que me suelde en el extremo saliente un codo en forma de U, con progresiva estrechez; algo de fuerza por mi parte y ya está, tus chorritos confeccionados ja, ja.

-Bueno ya veo yo que estáis, con el temita, con canguelo; como las moñigas de alrededor a las cuales lejanos seres - de ciudad, creo haber oido- no ven, luego pisan.

-Pues mira, si de ti hubiera que prescidir lo que a mi me gustaría sería chorrear Tiempo.

-Como estáis, como las cabras que os beben. Otras veces, en parecidas circustancias, la eclipse no os había afectado, vamos que no os había afectado de ninguna manera. Y tu, Agua, con la masa que tienes aquí, no deberías ni enterarte de la atracción que la luna ejerce sobre ti.

- Ui, es que yo soy muy sensible, sabes. No todo es masa, poca o mucha, en la vida; y, si no recuerdo mal, creo que has sido tu quien ha dicho que anhelabas, ya, el retorno de la luna.

Posted by Joan Martín at 19:42:22 | Permanent Link | Comments (0) |